Antolín no para. Aquí tenéis su última adquisición…
«¡Rudolph el panini! Delicioso manjar, es el único animal que puedes comer si eres vegetariano.»
Él dice que es un panini, pero yo sigo convencido de que es un reno, ¿o no?.
Gracias!
Otro más, esta vez de Antolín…
«Pues nada, estábamos Carol y yo visitando a unos amigos que estaban haciendo un viaje en bici. Total, que paseando con sus bicis nos damos cuenta de que… ¡se le había subido un individuo al transportín! Así, cómo no iba a pesar la bici… Hay que decir que, más que un polizón, éste es un claro ejemplo de simbiosis hombre-ser, en el que el ser ofrece protección de los enseres de la humedad a cambio de transporte gratuito.»
Ha sido comenzar el año y ya llegó la primera aportación de una reportera a la que tengo un especial cariño. Carol nos mandó este ser y aquí os expongo la curiosa historia de su descubrimiento. ¡Gracias, Carol!
«Iba yo de risas el 1 de enero por Fuencarral, cuando vi a Milnombres. Algo me empezó a hablar, (en un primer momento pensé que era Palomin pero luego me di cuenta que no, que esa voz venía de aquella puerta negra pintarrajeada con nombres y cosas sin sentido). Como digo, me acerqué a ella y me empezó a hablar. Me comentó que estaba harta de ser la pared y el papel de muchos chicos, de ser el retrete de indecentes, el desahogo con patadas de gente cabreada… así que en mi estado de euforia, lo único que le pude decir fue feliz año, darle un beso y salir corriendo! No quería volver a decepcionar a la pobre Milnombres!
Tenía los ojos tan grandes…la de barbaridades que ha podido ver…!»
Hoy es un día especial. Por primera vez no he de presentar a uno de los seres que regentan este blog, ya que es conocido por todos, (al menos los de mi quinta) 😉
Se trata de un ser entrañable que compartió momentos con todos nosotros en la gran pantalla. Amigo de Elliot, nos hizo llorar en las escenas finales. En esta instantánea, rememoramos el atuendo de «abuela» que tenía en la peli. No me digáis que no es clavaíto.
Pues nada, que sepáis que me lo encontré en un probador. Concretamente, se trata de una bolsa de alguna tienda de ropa, (creo).
Mis amigos y yo, os deseamos un Feliz 2011, lleno de avistamientos 🙂
Lo de esta parejita es bastante curioso. Os cuento la historia…
Iba yo en el metro, pensando en mis cosillas y escuchando mi musiquilla, cuando de repente vi a Narizotas y le saqué una foto, (con permiso del señor desconocido que estaba ahí sentado y que no se percató de que tenía a este ser, justo al lado suyo). Total, que cuando mostré la foto del «trofeo» a mis más allegados, curiosamente no veían a Narizotas, sino que veían a Cristalín, que hasta ese momento para mí había pasado desapercibido. Total, que ahí estaban los tres, nuestros dos amiguetes tan simpáticos y ese señor tan vulgar, sentado de espaldas.
Bueno, ¡que los disfrutéis!
Este bichejo me ha llegado directamente de Mendaro. Según comenta su descubridor, se topó con él mientras descorchaba una botella. Su función es la de quitar el precinto del vino y de ahí esos afilados colmillos, así como para arriba, como si se tratara de un bulldog.
Los ojos dan un poco de yuyu. Tal vez debería crear una nueva categoría en plan… «Seres Terroríficos».
¡Gracias, Iker!
Este ser, ha llegado a través de otro de mis reporteros gráficos. En este caso el envío es de Harry y aquí os dejo su descripción del bichejo.
«El menos conocido de la familia de los Bolsón, (de Bolsón Cerrado), es un simpático personaje algo tímido que tiende a sonrojarse (ya veis como se puso cuando saqué la cámara). Es un tipo risueño, le encanta contar chistes malos y beber cerveza con sus amigos. Si le veis por ahi no dudéis en saludarle, se pondrá rojo pero estará encantado.»
¡Muchas gracias por la aportación! El resto, a ver si os animáis 🙂
Pensareis que me he equivocado de categoría, y que este bichejo debería estar en Manufacturados o en Intevenidos, pero os aseguro que no se tocó absolutamente nada. De repente allí estaba y tengo un testigo que lo atesora.
Os cuanto cómo fue la historia… Estaba yo trabajando duramente, cuando me acerqué al sitio de Miti, una compi del trabajo, y mirando en su bolso ví que sobresalía un dni de otra compi. Después de darle la chapa en plan padre, de «cómo se te ocurre dejar esto aquí suelto», lo volví a depositar donde estaba. Al levantarme y tener una vista cenital de la situación, vi la cruda y verdadera realidad, lo que parecía un bolso no era tal, y lo que estaba haciendo Miti, era alimentar a su mascota, Sapoto, (que tiene lengua y todo.. vean, vean!!).
Inmediatamente capté tan horrible documento para haceroslo llegar. Espero que os haya gustado, aunque quizá debí avisar con eso de «Las imágenes que van a ver pueden herir su sensibilidad» o algo similar.
P.D. Aún no se sabe nada del carnet de identidad de Anapa.