Camuflado bajo una tapa de helado se encontraba este curioso ser. Éste simpático bichillo y la famosa obra de arte restaurada, son dos gotas de agua, aunque hay que reconocer que el nuestro es mucho mas majete, ¿verdad?
Esta vez el cazador no fui yo, sino mi hermana María. ¡Muchas gracias por colaborar con la causa!
Es un placer 😉 seguiremos buscando mas seres por ahi 🙂
Dios mío, ¡pide derechos de imagen ya!