Este bichejo me ha llegado directamente de Mendaro. Según comenta su descubridor, se topó con él mientras descorchaba una botella. Su función es la de quitar el precinto del vino y de ahí esos afilados colmillos, así como para arriba, como si se tratara de un bulldog.
Los ojos dan un poco de yuyu. Tal vez debería crear una nueva categoría en plan… «Seres Terroríficos».
¡Gracias, Iker!